jueves, 13 de noviembre de 2008
En primer lugar, sería conveniente definir la palabra «éxito», ya que, a pesar de ser lo que todo el mundo busca, poca gente tiene claro lo que es. Según la RAE, se define esta palabra como: Resultado feliz de un negocio, actuación, etc. O buena aceptación que tiene alguien o algo.
Empiezo por aquí para deshacer la gran equivocación que existe hoy en día con este término, al que solemos confundir habitualmente con la «fama». Éxito y fama son dos cosas totalmente distintas, de hecho, en muchas ocasiones, pueden estar reñidas.
El éxito es algo personal; cada persona obtiene el éxito en su vida de manera diferente. Decía al principio que todo el mundo busca tener éxito en la vida; es lógico, ya que éxito es sinónimo de felicidad. El problema viene cuando confundimos el éxito con otras cosas que nada tienen que ver con él, como por ejemplo la fama, la popularidad o las riquezas. Cierto que conseguir el éxito en tu profesión puede llevarte a ser famoso, pero esto sólo es una consecuencia de ese éxito, y no el fin.
Como decía, el éxito es algo muy personal, cada persona lo puede buscar de muy diferentes maneras, según su profesión o aspiraciones en la vida. Y como es imposible que yo conozca las aspiraciones de cada uno, les diré lo que representa para mí esta palabra.
Yo obtuve el éxito hace ya algunos años, mucho antes de empezar a escribir, de hecho, el escribir ha sido una consecuencia de ese éxito. Para mí, el éxito radica en la tranquilidad y estabilidad en la vida. Cuando digo tranquilidad, me refiero a la serenidad espiritual que se obtiene al aprender a distinguir las cosas realmente importantes de la vida de aquellas que no lo son. Tranquilidad es poder acostarte todas las noches con la mente despejada y limpia, dormir de un tirón y levantarte al siguiente día dispuesto a comenzar una nueva jornada con alegría, venga lo que venga. Tranquilidad es no estar todo el tiempo pendiente de lo que piensen o digan de uno, es poder opinar lo que se piensa sin importarte que te tachen de esto o de lo otro. Es poder pasear por la calle sin miedo a encontrarte a alguien que te obligue a cambiar de acera por no cruzártelo. Por eso les decía antes que el éxito puede estar reñido con la fama. Para mí, por ejemplo, la fama supondría un handicap, ya que podría hacerme perder esa tranquilidad que tanto necesito en mi vida. Yo considero el tener éxito también a poseer el tiempo suficiente para pasar con tu familia y con aquellas personas que realmente te importan y para dedicarte a las actividades que te gustan y te llenan de satisfacción. Si no puedo contar con este tiempo, de nada me sirve el dinero, la fama o una buena posición social.
Este es mi caso pero, como ya he dicho, cada persona es diferente. Para la mayoría de los seres humanos, triunfar en la vida supone llegar a lo más alto en su profesión. Pero en demasiadas ocasiones ocurre que, cuando se llega a esta elevada posición, nos damos cuenta de que no es lo que esperábamos ni lo que buscábamos y para entonces puede ser tarde para dar marcha atrás. De ahí la importancia de conocer con seguridad qué es lo que esperamos de la vida, qué nos haría de verdad felices, y, como habrán ya imaginado, es aquí donde entra en juego la sabiduría.
La persona sabia conoce perfectamente en qué prácticas debe concentrar todas sus energías y en qué otras no es necesario hacerlo. De esta forma, triunfará en la vida independientemente de cual sea su posición social, profesional o económica.En la sociedad actual está muy de moda el conseguir el éxito de forma rápida y sin apenas esfuerzo. El éxito conseguido de esta manera, se va tal y como ha llegado, no es un éxito auténtico. El éxito de verdad hay que currárselo, hay que trabajarlo, requiere tiempo y esfuerzo; sólo se consigue después de una larga experiencia y un largo aprendizaje por la vida. Y una vez obtenido, tampoco podemos dormirnos en los laureles; hay que seguir esforzándose por mantenerlo, aunque este esfuerzo dejará de ser ya un sacrificio, ya que, al conocer que el resultado merece tanto la pena, siempre costará menos, convirtiéndose con el tiempo en un hábito que nos hará la vida más sencilla y dichosa. Les puedo asegurar que, con sabiduría, su vida será un completo éxito.
Empiezo por aquí para deshacer la gran equivocación que existe hoy en día con este término, al que solemos confundir habitualmente con la «fama». Éxito y fama son dos cosas totalmente distintas, de hecho, en muchas ocasiones, pueden estar reñidas.
El éxito es algo personal; cada persona obtiene el éxito en su vida de manera diferente. Decía al principio que todo el mundo busca tener éxito en la vida; es lógico, ya que éxito es sinónimo de felicidad. El problema viene cuando confundimos el éxito con otras cosas que nada tienen que ver con él, como por ejemplo la fama, la popularidad o las riquezas. Cierto que conseguir el éxito en tu profesión puede llevarte a ser famoso, pero esto sólo es una consecuencia de ese éxito, y no el fin.
Como decía, el éxito es algo muy personal, cada persona lo puede buscar de muy diferentes maneras, según su profesión o aspiraciones en la vida. Y como es imposible que yo conozca las aspiraciones de cada uno, les diré lo que representa para mí esta palabra.
Yo obtuve el éxito hace ya algunos años, mucho antes de empezar a escribir, de hecho, el escribir ha sido una consecuencia de ese éxito. Para mí, el éxito radica en la tranquilidad y estabilidad en la vida. Cuando digo tranquilidad, me refiero a la serenidad espiritual que se obtiene al aprender a distinguir las cosas realmente importantes de la vida de aquellas que no lo son. Tranquilidad es poder acostarte todas las noches con la mente despejada y limpia, dormir de un tirón y levantarte al siguiente día dispuesto a comenzar una nueva jornada con alegría, venga lo que venga. Tranquilidad es no estar todo el tiempo pendiente de lo que piensen o digan de uno, es poder opinar lo que se piensa sin importarte que te tachen de esto o de lo otro. Es poder pasear por la calle sin miedo a encontrarte a alguien que te obligue a cambiar de acera por no cruzártelo. Por eso les decía antes que el éxito puede estar reñido con la fama. Para mí, por ejemplo, la fama supondría un handicap, ya que podría hacerme perder esa tranquilidad que tanto necesito en mi vida. Yo considero el tener éxito también a poseer el tiempo suficiente para pasar con tu familia y con aquellas personas que realmente te importan y para dedicarte a las actividades que te gustan y te llenan de satisfacción. Si no puedo contar con este tiempo, de nada me sirve el dinero, la fama o una buena posición social.
Este es mi caso pero, como ya he dicho, cada persona es diferente. Para la mayoría de los seres humanos, triunfar en la vida supone llegar a lo más alto en su profesión. Pero en demasiadas ocasiones ocurre que, cuando se llega a esta elevada posición, nos damos cuenta de que no es lo que esperábamos ni lo que buscábamos y para entonces puede ser tarde para dar marcha atrás. De ahí la importancia de conocer con seguridad qué es lo que esperamos de la vida, qué nos haría de verdad felices, y, como habrán ya imaginado, es aquí donde entra en juego la sabiduría.
La persona sabia conoce perfectamente en qué prácticas debe concentrar todas sus energías y en qué otras no es necesario hacerlo. De esta forma, triunfará en la vida independientemente de cual sea su posición social, profesional o económica.En la sociedad actual está muy de moda el conseguir el éxito de forma rápida y sin apenas esfuerzo. El éxito conseguido de esta manera, se va tal y como ha llegado, no es un éxito auténtico. El éxito de verdad hay que currárselo, hay que trabajarlo, requiere tiempo y esfuerzo; sólo se consigue después de una larga experiencia y un largo aprendizaje por la vida. Y una vez obtenido, tampoco podemos dormirnos en los laureles; hay que seguir esforzándose por mantenerlo, aunque este esfuerzo dejará de ser ya un sacrificio, ya que, al conocer que el resultado merece tanto la pena, siempre costará menos, convirtiéndose con el tiempo en un hábito que nos hará la vida más sencilla y dichosa. Les puedo asegurar que, con sabiduría, su vida será un completo éxito.
Nota: Todas las entradas que he publicado y publicaré tituladas La sabiduría... pertenecen a un libro que escribí hace algunos años al que llamé Tratado sobre la Sabiduría. No son actuales; pero me gusta releerlas de vez en cuando.

