Monstruos reales

viernes, 31 de octubre de 2008


“Me decía mi mamá que los monstruos no existen,... pero sí que existen, ¿verdad?”

Esta frase la decía una niña pequeña en una película que vi hace tiempo: la segunda parte de Alien, el octavo pasajero. El personaje hacía referencia a los monstruos extraterrestres protagonistas del film. Mi madre nunca me habló de monstruos, ni de su existencia; yo nunca creí en ellos, aunque eso no me impidió temerle a infinidad de cosas cuando era pequeño.
Pero el tiempo me ha enseñado lo que a la pequeña rubia de la película: los monstruos sí que existen. Y no es necesario ir al otro confín de la galaxia para dar con ellos, los tenemos aquí mismo, entre nosotros, siempre han estado y nunca se marcharán. Quizás no sean tan llamativos y espectaculares, pero es precisamente esa discreción y esa falta de extravagancia lo que los hace sumamente peligrosos, ya que su voracidad y su carencia de escrúpulos dejan en pañales a los engendros espaciales de la ficción.
Raro es la persona que no haya tenido, o tenga, su propio monstruo particular, devorándole la entrañas poco a poco, impidiéndole llevar una existencia pacífica, siguiéndole de cerca allá donde vaya... sin darle respiro, ni tregua. Nuestro monstruo particular nos pertenece, nació con nosotros durante nuestra infancia, en el desarrollo de nuestra personalidad, o en algún otro momento durante el cual nuestra vulnerabilidad se hizo extrema. Son como los virus, aprovechan la debilidad del organismo para adueñarse de él e intentan conquistarlo en su totalidad, alojándose cómodamente en su interior, hasta el punto de que la persona anfitriona ya no lo siente como algo extraño, como algo ajeno a ella que deba ser expulsado. Muy al contrario, pensamos que es algo muy nuestro, que no seremos nosotros mismos sin ese huésped instalado en nuestro más íntimo ser. Pero esa es su fuerza precisamente, lo que les da poder y lo que nos debilita aún más. Por eso es imprescindible saber que no tiene porqué ser así, que podemos echarlos para siempre, exterminarlos, y sólo entonces estaremos libre de su amenaza. Sólo entonces nuestras vida nos pertenecerá a nosotros, y a nadie más.
Sólo hay una forma de vencer al monstruo y sacarlo definitivamente de nuestro camino: conocerlo y luchar contra él.
Yo tuve la enorme fortuna de conocer a mi monstruo particular prontamente (o al menos al que más daño me estaba haciendo en ese momento). Este monstruo era la Timidez; uno especialmente salvaje e insaciable que ha terminado con la existencia de miles y miles de criaturas, y que aún no ha aplacado su voraz apetito. Este monstruo es a su vez uno de los más peligrosos, ya que si dejamos que nos venza, atraerá hacia sí otros no menos temibles y aniquiladores, como son la soledad, la vergüenza, el miedo a los demás y el olvido. Y si permitimos que varios de estos monstruos unan sus fuerzas, entonces será cuando estemos perdidos del todo.
Desde que fui consciente de esta presencia aterradora tras mis pasos, no he dejado de luchar denodadamente. La agarré por los cuernos y desde entonces me propuse no soltarla hasta haber acabado del todo con ella, hasta haber erradicado su presencia de mi vida.
A pesar de haber estado rodeado siempre de infinidad de personas, comencé esta lucha en la más completa soledad, en silencio, sin consultárselo a nadie. No sé si actué correctamente o debí haber buscado ayuda; es el camino que elegí. Transcurrido el tiempo compruebo con alegría que he tenido mucho valor, he sido perseverante y tenaz, cualidades que nunca creí poseer, y que son esenciales para la victoria. También confirmo con cierto orgullo que todo lo conseguido hasta ahora se lo debo únicamente a mi astucia y firmeza ante el enemigo; nadie me ha concedido nada gratuitamente, absolutamente cada pequeña victoria obtenida ha sido fruto de estas cualidades mencionadas anteriormente.
No sé si lograré algún día derrotar a este feroz contendiente, porque aún continuamos en la batalla; puede que no, pero al menos ahora sé reconocerle cuando aparece, y tengo la oportunidad de ponerme en guardia y sacar mis armas. Ya no me da miedo, porque sé como vencerle. Es más fácil vencer al enemigo cuando ya se conoce su rostro, cuando sabemos de sus intenciones y averiguamos sus debilidades. Al escribir este texto y publicarlo le estoy asestando una fuerte estocada mortal. Lo sé. También sé que volverá a alzarse, con más fuerza si cabe, y continuará su persecución incansable, pero ya ha dejado de importarme porque sé cómo hacerle frente.
Tengo que reconocer que esta batalla a muerte me ha supuesto un desgaste, como todas las batallas, me ha obligado a replantearme muchas cosas que daba por supuestas, a hacer sacrificios, me ha privado de infinidad de momentos de mi pasado, me ha robado media vida. Pero aún debo considerarme afortunado, porque la mayoría de sus víctimas son consumidas por esta bestia asesina sin que ni siquiera tengan la oportunidad de luchar contra ella; lo que me convierte en un héroe de nuestro tiempo. Yo jamás lo he deseado, simplemente me tocó.
No me lo ha puesto nunca nada fácil, es obstinada y pendenciera; aún me sorprende a menudo y logra abatirme durante unos instantes.... pero yo me vuelvo a levantar, le planto cara y continúo como si nada hubiese pasado; esto es lo que más le duele, la indiferencia.
Aún no sé cómo acabará esta guerra, pero lo que sí es seguro es que ahora mismo le llevo ventaja a mi adversario. Tengo amigos, cosa que no podía decir hace algunos años, personas que me quieren tal y como soy, que se preocupan por mí aun conociendo mis debilidades y defectos. Y esto es algo que a mi enemigo le hace gritar de rabia e impotencia. Ya no estoy solo en el campo de batalla; estas personas me hacen fuerte, se han convertido en mi escudo y en mi espada, y con ellos (o sea, vosotros) continuaré la lucha hasta que uno de los dos caiga abatido para siempre.

Existen muchos otros monstruos, unos más peligrosos, otros menos, ¿cuál es el tuyo? ¿Aún no lo conoces? ¿Cómo combates contra él? ¿Quién va ganando?

45 Consejos, saludos, propuestas...:

Cornelivs dijo...

Bello y sincero post, Pedro.

Yo tuve dos monstruos: uno era mi timidez, y conseguí vencerlo huyendo hacia adelante.

El otro, mas peligroso aún...fue el dolor. El dolor de mi historia y de mis circunstancias familiares que, a poco que leas mi blog, comprenderás bien.

A ese monstruo...es muy dificil vencerlo, conseguí adormecerlo muchisimo, pero de vez en cuando despierta y ruge, amigo.

Un abrazo.

Bacdiras dijo...

¡Ay Pedro! ¡Qué bellísimo y sincero post!
Contra esos monstruos internos que todos llevamos dentro, se puede "luchar" de muchas maneras.
La primera forma es el ser consciente. A veces más que declararles la guerra de una manera que produciría un gran desgaste está el mirarles a la cara. Suele ocurrir que les guste la inconsciencia para poder actuar a sus anchas, de modo que aprovechan cuando no los miras para actuar.
Muchas veces más que erradicarlos, hay que aceptarlos,reconocer su lugar, incluso tener diálogos con ellos. Son como niños que en el fondo buscan que se les haga caso y que necesitan de atención. Así que creo que más que erradicar, como si de una plaga se tratara, hay que entenderlos y convivir con ellos.Seguro que así se comienza una buena relación, con todo lo que es uno mismo. Pero como a los niños no siempre hay que darles lo que quieren. Pero bueno, saber que ahí están y que requieren unas atenciones hasta que poco a poco van alcanzando la madurez. Conviene no maltratarse, pero sí saber ser firmes, conociéndose y respetándose a uno mismo.

Un besillo.

Gizela dijo...

Lindo Post, Pedro
Muy cierto, todos tenemos nuestro particular monstruo.Más o menos dañino, a veces sólo nos muerde a nosotros, y otras veces, los monstruos internos particulares, se convierten en monstruosidades para otros.
Esos, son los que han perpetrado horrores en la humanidad, sobre los que nos preguntamos: ¡como es posible que el hombre haya cometido semejante barbaridad?
Un abrazo y feliz fin de semana
Gizz

genialsiempre dijo...

Pedro: !Qué buen tema para un ejercicio del taller!, ¿quien no tiene algún monstruo dentro?. Yo confieso que tengo dos que se complementan perfectamente y me hacen trizas, son el dolor y los recuerdos. Hay días que no estoy para nadie, pues amanecen crecidos, pero me he propuesto sobrevivir y, como tú, lo conseguiré, aunque sé que nunca lograré que desaparezcan del todo,.... ni tampoco lo quiero

José María

Marga dijo...

Pues creo que hemos compartido monstruo... de vez en cuando (supongo que como a ti) me asalta en plena calle, incluso a la luz del día... pero yo le abofeteo y me impongo.

¡Que ya tengo edad! Ahora mismo dispongo de otro aún peor: el odio hacia alguien.

Esta noche lo mato.

P.D.: Un abrazo de bruja...

Marga dijo...

¡Me refiero al monstruo del odio... no a ese alguien...jajajaja!

P.D.: ustedes disimulen...

REIKIJAI dijo...

Son muchos los monstruos a vencer …
Que van a florando según los momentos …van creciendo junto a nosotros … y se van acentuando … y al darnos cuenta se acomodaron y tomaron posesión de casi todo… resaltando virtudes, también defectos. Es ahí que nuestra luz interna … nos pone en alerta… nos dice cuidado “peligro” … no tienes autonomía; es tu momento de hacerles frente. Y comienza nuestra lucha con ellos, tarea nada facil… nuestros "monstruos" internos.… Al igual que tu, el menos controlado es la timidez… pareciera que estamos a "contramano” … por momentos te hacen sentir un marciano … las defensas bajan … la soledad se hace costumbre… tomo fuerzas y salgo … Tengo muchísimos amigos que tienden su mano … pero tengo otro gran intruso … no aprendí a pedir ayuda … no me gusta molestar …pienso, que tienen demasiado con los ellos para cargar con algo mas ... Vivir no es fácil … pero conmigo no podrán … Gracias Pedro… Te dejo Un Beso. … Silvi.

Arena dijo...

Es la primera vez que visito tu blog... me alegro por ello y por haber tenido la oportunidad de leer tu post.
Realmente tienes mucha razón, todos tenemos nuestro monstruo particular, aunque no siempre sabemos que está ahí.
A mi también, mi mostruo particular, me ha robado muchos momentos o me ha privado de vivirlos plenamente, y esos ya no podré recuperarlos jamás.
Un saludo.

Blog de la Revista Calma dijo...

Efectivamente todos tenemos mostruos a los que vencer, pero los peores son los que no tienen nombre, que desconocemos como son ni lo que pretenden, pero sabemos que nos amenazan con un terror indefinido.

Jesus

el piano huérfano dijo...

No sé si tendrás la paciencia de leer todo

mi timidez logre vencerlo, es decir soy timida pero lucho contra este moustruo, luego mi autoestima que esta muy baja eso no logró vencer ni luchar, con eso me toca vivir y es horrible sentirse tan poca cosa

Perdidas no logro olvidar, vivir con las perdidad de aquellos seres queridos que no estan conmigo

Mi infancia es el Mostruo de mi vida.

La pobreza me da miedo aun que consegui a vencerla material y espiritual.

soy buena amiga, creo que es lo unico que tengo bueno....

y luchadora, que sigue luchando con la espada clavada y sagrandome.
un beso

ah hay un mostruo que me visita muy a menudo se llama soledad

Eli dijo...

Excelente post Pedro!
Todos convivimos con monstruos más o menos terrorificos y debemos luchar contra ellos.

Neurotransmisores dijo...

Todos tenemos todos los monstruos en estado latente. Lo malo es cuando sale uno o mas y se hacen con el control de la mente.

Saludos.

Silvia dijo...

hola!muy buen post..
ojala seamos capaces de vencer anuestros monstruos...
cariños.
silvia cloud

ALAS DE MI LIBERTAD dijo...

Bueno amigo, después de leer tu escrito, me he quedado un buen rato pensando, sabiendo que yo tengo un monstruo uno grandote, que en ocasiones me hace sufrir mucho y del que no puedo hablar, porqué aun tengo que superar muchas cosas, hoy quiero hacer un esfuerzo porque al leerte es como si las imágenes con las cual llevo luchando muchos años para que desaparezcan se han hecho patente y digo aquí esta mi monstruo otra vez.
Preguntas quien va ganando en mi caso es una lucha, por borrar de mi mente cosas y lo que he conseguido hasta ahora es que cuando aparecen, de ve de alimentar mi pensamiento las dejo pasar y me digo eso ya paso, ahora no soy aquella niña indefensa, soy toda una mujer y además muy feliz, porqué he conocido el amor de verdad y con este pensamiento, aparto todo aquello que me hace sufrir.
Te dejo un beso y el deseo de que pases un buen fin de semana, me ha encantado tu escrito

M. Jose dijo...

Qué difícil es vencer a los monstruos, verdad??
Me alegro por ti...
Siempre tendremos alguien al lado que nos ayude a mantenerlos a raya...
Un beso Pedro
MJ

Josep Lluís dijo...

Como todos tus posts, excelente. Un buen ejercicio personal para poner en orden y dar nombre a más de un monstruo que ronda por nuestras vidas.

María dijo...

Todos tenemos miedo a los monstruos, cuando somos niños a los fantasmas, cuando somos grandes a los fantasmas de nuestro caminar.

Un beso.

María del Carmen dijo...

maravilloso post, y muy actual!

todos tenemos mounstruos los que han quedado en un pasado propio, y los que creamos en la adultez, pero todos los tenemos!

no obstante hay que intentar dejarlos de lado, aunque cueste.

Una gran profesora de filosofía me dijo en mis años jóvenes, cuando hay algo así bueno enciende la luz de tu ser, entonces verás como huyen.

sabes que tenía razón.


lo practico hasta el día de hoY!

TE INVITO A PASAR POR MIS BLOGS Y VER LOS POSTS SOBRE

MATANZA DE DELFINES
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STRES Y...
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RECETAS CON POCO

PARA ELLO IR A

www.walktohorizon.blogspot.com

y de ahi a mis otros blogs

te saludo agradeCida por tus comentarios, te dejo paz y un Deseo apra tí
que ddIOS te lleve siempre en la pAlma de su mano.

hasta nuestro próximo encuentro

mary carmen

Yuria dijo...

HOLA PEDRO...!

Me ha encantado este post.
Los monstruos que hay en este mundo son las malas personas: lenguas que enredan, mentirosos; o personas orgullosas y soberbias. Hay que ser humildes, y sinceros.

Luego, tu experiencia personal, la timidez... (si necesitas ayuda profesional, no seas tonto y búscala). Es triste perder la vida por un trauma.

Un abrazo muy pero q muy fuerte para ti.

PAOLA dijo...

pedro, qué bello post, qué intenso ejercicio, qué desafío para nuestro interior!
Mi monstruo actual , porque muta, se da el lujo de cambiar su forma y engañarme, salvo cuando le gano un paso y lo espero a la vuelta de la esquina para neutralizarlo.
Por ahora es una cierta obsesión y autoexigencia que susurra en mis oidos y nunca le alcanza y devora más , pero logro rearmarme para seguir combatiendo. Intento conciliar con él.

josé dijo...

Seguro que en el camino estallará alguna "mina" terrestre, o un loco nos pondrá un tiro en el cuerpo porque a el le parece, y el político te arrullará para perpetuar su astuta y propia asistencia económica, o en el trabajo te dirán que ya no eres útil, y más y más. Aunque intentemos andar sobre un lecho de rosas como algunos pretenden, dejando el peso jodido para otros, no podremos decir que estamos salvados, y esta vida es importante como para tirársela a los lobos. Mi afecto Pedro amigo.

Juan Miguel dijo...

Gracias....
Una delicada manera de exponer sobre nuestro lado oscuro, da gusto ver el reconocimiento de la mayoría en sus comentarios, a su monstruo interno.
Un abrazo

nomolamos dijo...

que pasada de post, como siempre!!
mounstros, todos los habidos y por haber... sería terrible enumerarlos todos, porque seguro que me dejaría alguno por escribir..... pero a todos les hago frente, con fuerza y con valentía... porque también tengo aliados, como la VERDAD, LA SINCERIDAD, LA CONSTANCIA, LA VALENTIA, LA PERSEVERANCIA... otro largo etc....
un beso pedro, porque es cierto que te queremos tal y como eres,

senovilla dijo...

Todos llevamos dentro
ese monstruo que si existe
que siempre nos persigue
hasta cuando estamos seguros
de que ya murió
al poco tiempo vuelve y vuelve
para ser desvelo de nuestros
tiernos sueños.

Un gran post.

Saludos Cordiales.

SilviaE.D. dijo...

Hola Pedro!Recién te descubro por hacer enlace con Raquel, "el piano...".
Los monstruos internos son los más peligrosos, dañinos y fuertes que existen.A mi también me persiguen el dolor, la timidez y la inseguridad, pero creo que están controlados, con ayuda, por supuesto...hay veces que solos no podemos.
Creo firmemente que RESISTIR ES EXISTIR.
Un saludo desde Argentina!

caselo dijo...

Pedro me gusta lo que expresas en tu texto, pero te sugiero que no los llames monstruos. Verás, de pequeño yo tenía amigos monstruos. Esos seres imaginarios cuyo aspecto un poco fuera de lo normal- hasta prodríamos decir grotesco- me ayudaron a fortalecer mis pasos en la vida. Tal vez mejor sería llamarlos piedras en el alma, en el corazón, en los sentidos. Te aseguro que tu timidez se va de una si sacas uno de tus maravillosos monstruos. Ellos están con nosostros desde la niñez. Un fuerte abrazo

Carlos Eduardo

María del Carmen dijo...

Gracias por tus palabras dejadas recientemente en mi blog .

te invito aleer la joven del arpa en

www.panconsusurros.blogpsot.com una baraz
y gotas de paz para tí eneste domingo

mary carmen

Graciela dijo...

mi Pedro, los monstruos que nadie vé (aparentemente)...mezcla de fobia con timidez, mezcla de anorexia, bulimia y locura...entre dos personas la que veo y no...la que ven y no es...una camina delante de mi, la otra permanece quieta...ya estaba siendo hora que pudiera un poco con ellas!!!...que perdí: lo maravilloso de una flor nueva, el verde de los árboles, las hojas secas...pero ahora permanecen un poco quietitas. Tal vez entiendas, cuando te digo la edad, y me dices que no la tengo jajaja...son las monstruas que conviven desde los 12 años en un solo cuerpo...pero como sucede para algo, me permite ir creciendo como ser humano cada día.
A quién le cueste, le haya costado el vivir cada día lo entiende...aprendí que no todos deben comprenderlo...aprendo con vos mi gran amigo...fuera por un rato los monstruos internos y nos reímos jajaja...besitos ahí en la casa y unos abrazos tiernos también!!!
conste que la música y el tema me han hecho llorar...que pasaría si un día no te veo???

tia elsa dijo...

Pues verás, el mio también es la timidez, tabién lucho tenazmente contra ella, a veces gano, otras pierdo y otra empato, pero siempre sigo, soy luchadora nata. A veces es bueno saber que a otros les pasa lo mismo, no estamos solos, un abrazo tía Elsa.

el piano huérfano dijo...

hola pedro

te acuerdas de mi post de ayer

pues si puedes veta al blog de cornileus que tiene buenas respuesats de paso me saludas

El Rincón del Relax *Beatriz* dijo...

Hola Pedro! Creo que el peor monstruo que nos podemos encontrar está dentro de nosotros cuando desatamos en ira.. pero también se que esos monstruos desaparecen. Te dejo un cálido abrazo!

kukilin dijo...

Yo!... Yo siempre le gano, soy una domadora tenaz de grandes y pequeños monstruos, es màs no le permito crecer, apenas le veo, le declaro batalla, a veces estàn muy bien escondidos, tanto que en este preciso momento estoy cautelosa por si uno de ellos aparece.

Besitos voladores♥

SilviaE.D. dijo...

Gracias Pedro por tu visita en mi humilde rincón!
Espero regreses pronto!
Saludos!

Shanty dijo...

Me encanta tu sinceridad, tu manera de plantear un tema y me llama la atención que hace un año hice un relato de lo mismo, sólo que enfocado al temor y a la ansiedad. Esos han sido mis monstruos que aun con constancia y perseverancia, y con mucho esfuerzo, he ido venciendo. Es tan desgastante que roba energía para otras tareas, pero cada día adquiero nuevas victorias.

Gracias por compartirnos algo de tu historia. Hoy me cayó como anillo al dedo.

Muchos besos,

Shanty

loose dijo...

Mi monstruo...mi timidez. A veces es mi mayor enemigo, pues en ocasiones aparenta ser lo que no es.

Un beso.

sky-walkyria dijo...

monstruos que nos devoran son las quimeras cuando son inalcanzables

Runas dijo...

De pequeña me asustaba el hombre del saco, tenia pesadillas, y en todas me escondia para que no me encontrara. Mis pesadillas se terminaron cuando en unos de mis sueños le planté cara. De mayor he tenido que plantarle cara a muchos miedos y con algunos aún continuo mi batalla, pero ya no me escondo, no me importa cuantas veces tenga que enfrentarme a él, ni cuantas veces me derrote, yo vuelvo a plantarle cara cada vez que aparece. Un beso

marvision dijo...

Sí, si muy cierto yo tambien tengo el mio, estoy en ello, pero me cuesta.
Gracias por tu visita.
Marimar

julio-entuinterior dijo...

Ese monstruo, me suena, me suana :)
Desde luego, el hecho de expresarte así demuestra que lo tienes domesticado.
Y como llega a cambiarnos, hasta el punto de que una vez vencido, no llegamos a reconocernos. ¡¡anda!!, ¿pero ese era yo?

Me alegro

Un abrazo

SilviaE.D. dijo...

Gracias Pedro por visitarme...
Creo firmemente que todos los humanos tenemos un camino que recorrer día a día, que tenemos una Misión acá en la Tierra, el tema es descubrir ese camino y que los monstruos personales no nos hagan desviar.
Besos!

Marga dijo...

Por cierto Pedro: te envidio por tus seguidores y por los que te dejan su foto o avatar.

Yo he abierto un nuevo apartado en mi blog, y hasta hoy continúo sola... ¿me acompañas? (Tú y todos los que queráis, claro).

Un beso (ya maté al odio, tengo el blog pacífico total...)

;)

Raquelilla dijo...

Es una de mis películas favoritas, Pedro, siempre he admirado a Sigourney Weaver por su interpretación, aunque haya tenido demasiadas segundas partes siempre me han dejado con buen sabor de boca. En cuanto a los monstruos he convivido, luchado y padecido muchísimos, la lista sería larguísima, así que no te daré la tabarra contándotelos, jijiji.

lully desnuda dijo...

Los monsstruos son los temores pero la fe con convicción nos sacan de ellos. Así de sencillo.

Un abrazo armonioso sin temores!

El callejón de los negros dijo...

Cuando supere los miedos terrenales iré a por los de fuera...

saludos
Antonio

Equilibrista dijo...

Pedro, comparto ese monstruo contigo y comparto esa batalla. Me he sentido identificado con tu texto, porque también me ha asolado la timidez y lo sigue haciendo. Que hayas sido capaz de ponerle palabras de esta forma tan bella y sincera te da un enorme mérito. Si puedo ser aunque sea una pequeña lasca de metal de ese escudo, me sentiré enormemente feliz.

Un abrazo
David

Se acordaron de mí: